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“Libertad a los cautivos: Un día en la cárcel”

Los preparativos estaban hechos; la reunión se realizaría en el patio de la cárcel de mujeres en Puebla, en diciembre, donde residen aproximadamente 300 reclusas. Se trasladarían, además, a las personas de la tercera edad desde el reclusorio de hombres; consistían en otras 250 personas, más los presos alcanzados por el Evangelio, unos 75 de ellos (aunque, finalmente, sólo les fue permitido asistir a 7, por cuestiones de seguridad). Junto con un grupo de cristianos de Amistad de Puebla (aproximadamente 35) arribamos en camionetas y coches al Centro de Readaptación Social (CERESO) para llevar regalos y Biblias. La entrada no fue fácil; pero, fueron muy amables con nosotros y nos permitieron entrar con todos los regalos e instrumentos para la alabanza. A las 11 de la mañana iniciamos y el grupo de alabanza abrió la reunión. Increíblemente la presencia de Dios llegó con los primeros cantos; los presos levantaban sus manos, danzaban y trataban de seguir los cantos que no conocían. Armando García, director del Centro Latinoamericano de Misiones, dio el primero de varios mensajes que se hicieron esa mañana, hablando de su experiencia en años anteriores en el mismo CERESO, donde un joven preso recibió con agrado la Palabra. Años después, predicando en otra ciudad al norte de México, se encontraron ambos por una Cristoincidencia, y este exprisionero ahora se dedicaba a predicar el Evangelio por toda la República. A la par, otro prisionero, que también escuchó del Evangelio, no quiso cambiar y terminó regresando a la cárcel una y otra vez. Al término de esta anécdota y de una buena palabra se hizo el llamado para recibir a Cristo, y levantaron la mano más de 250 personas. ¡Gloria a Dios! Posteriormente, se hizo la invitación para que los enfermos y varios de los presos recibieron sanidad. Dos personas con sordera fueron sanadas, y un señor ya grande recibió de nuevo la visión, la cual tenía muy pobre, y aunque no sabía contar, pudo imitar al orador con el movimiento de sus manos. También se realizó un llamado y una oración para que fueran sanados de sus corazones en el nombre de Jesús y pudieran perdonar a los que los habían maltratado, ante lo cual se tuvo una gran respuesta de parte de los presos. Se hizo una invitación para aquellas prisioneras que quisieran reunirse cada semana para llevar el libro devocional Tiempo con Dios, además de un estudio bíblico; se levantaron alrededor de 20. Oramos para que el amor de Dios se depositara sobre todas y pudieran continuar la obra que el Padre ya había iniciado en ellas. Se entregaron los regalos y las Biblias, y el evento finalizó con un agradecimiento y una oración para todos los custodios y autoridades del penal, externando lo agradecidos que estábamos por el esfuerzo que habían realizado para que se llevara a cabo el evento. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a Mí”. Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a Ti? Respondiendo el Rey, les dirá: “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a Mí lo hicisteis” (Mateo 25:34). Al tenderle las manos a un preso se las estamos tendiendo a Jesús mismo; al visitar a un preso podemos darle de comer al hambriento, darle de beber al sediento, darle un hogar al forastero, vestir al desnudo y estar con el enfermo; al visitar un preso estamos visitando a Jesucristo. Que Dios nos libre ser cristianos mediocres, egoístas, legalistas y complacientes; que nos olvidemos de servir y de amar al prójimo. Jesucristo mandó amar a Dios con todo el corazón, alma, mente y fuerzas, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos; al amar al necesitado estamos amando a Dios. El día de la fiesta se soltaba un preso y Pilato pregunto: ¿Quieren que les suelte al Rey de los judíos?. Jesús fue un preso y no quiso quitarse la condena que pesaba sobre El, sino prefirió cumplir la sentencia de muerte por tí y por mí, para que el precio de tu paz cayera sobre Él (Marcos 15:6, 9). Acordaos de los presos como si estuvierais presos juntamente con ellos, y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo (Hebreos 13:3). Gracias a todos por sus oraciones y por su aprobación a todos lo sueños que Dios tiene sobre la humanidad perdida y que sus hijos los cristianos tenemos el deber de realizar. El Reino de Dios viene para tomar los pueblos de todas las naciones y requiere de ti: Después que Juan fuera encarcelado, Jesús se dirigió a Galilea para anunciar el evangelio del reino de Dios. Decía: ¡Ha llegado la hora! ¡El reino de Dios se ha acercado! ¡Arrepentíos, apartaos del pecado y creed al evangelio! (Marcos 1:14-15). Alberto García es miembro del cuerpo pastoral de Amistad de Puebla, y junto con su esposa Vero son integrantes del equipo de Intercesión y Sanidad, donde Dios se ha manifestado con milagros y sanidades.

 

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